Bioparque Temaikén, en Escobar, Buenos Aires, Argentina

Temaikén es un paseo en el que, por supuesto, predominan los animales, cada uno en su sitio, además de ofrecer otras opciones en el enorme espacio dedicado al cuidado y preservación de las especies (animales y plantas). Los caminos son anchos y limpios. Da gusto pasear por allí. Y en las varias horas que uno pasa en el parque, es casi imposible aburrirse. Todas las atracciones valen la pena.

Además de los animales (canguros que están al costado del camino, dentro de un espacio dedicado; murciélagos que se pueden ver a través de un vidrio, o entrar a su ambiente; tigre blanco que se lo ve desde un puente; zorros; suricatas; un acuario muy bien logrado, y mucho más)… además de estos y más animales, hay una plaza de juegos para chicos, con hamacas, toboganes, trepadoras, y también otros juegos distintos no vistos en cualquier plaza de la ciudad. También hay un cine 360, en el que se proyecta una película corta que vale la pena ver, entre otro par de atracciones adicionales a los animales.

Por supuesto hay varios lugares donde comer. Algunos de comida rápida y otros para sentarse a ordenar el almuerzo. Por el motivo del almuerzo, no conviene llegar más tarde de las 11 de la mañana al parque. Es un buen horario para arribar, caminar un poco y luego parar almorzar. Especialmente si van chicos pequeños.

Como aspecto en contra, puedo nombrar las indicaciones con la ubicación de los animales. Más allá del mapa que entregan a la entrada, los carteles en las calles del parque solo tienen los dibujos de los animales, y eso a veces causa confusión. Pero solo eso.

Si todos van descansados y con ganas de caminar (aunque hay varios asientos a la sombra en diversos puntos del parque), el paseo, que puede empezar a las 11 de la mañana y terminar a las 6 de la tarde (cierra a las 18 o a las 19 según la época del año), se convierte en una experiencia muy agradable y hasta memorable.

No quiero olvidarme de mencionar la fuente de agua que hay cerca de la entrada, que es un punto infaltable para que los chicos jueguen a mojarse en época de calor. Tampoco debo olvidarme de mencionar la heladería Munchis, que se llena de gente y hay hacer una cola larga para pedir el helado. Pero al final del día, cuando se quiere hacer una pausa y merendar, es una excelente opción. Se puede ir al Munchis dentro del parque, o ya saliendo del mismo, hay un local a unas cuadras de ahí, con juegos de plaza para los chicos.

Es un parque dedicado tanto a los locales como a turistas, aunque no hay indicaciones en inglés (por ejemplo).

Si no lo visitaron aún, yo lo recomiendo como paseo alternativo. Si ya lo visitaron, los invito a comentar al respecto.

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